Que el yanqui nunca sospeche
que es poco lo que te dan
cuando regreses, Elián,
ya liberado del gringo
con excepción del domingo
tendrás dos onzas de pan.
Aquí te esperan, Elián,
el viejo, el niño y el joven
ten cuidado no te roben
los juguetes que te dan.
Muerde en firme ahora que están
propiciándote la olla
aquí tu pueblo te apoya
y si vienes otra vez
tendrás una vez al mes
tu picadillo de soya.
Los yanquis deben saber
por tu secuestro voraz
de cuántas cosas es capaz
un pueblo unido de hacer.
No nos vamos a vender
por juguetes ni por pan
tú puedes decirle, Elián,
a esos que te crucifican
que aquí mil se sacrifican
por tu regreso y se van.